quarta-feira, 25 de fevereiro de 2009

Umas e Outras

Bendiciones de un anciano

Benditos sean aquéllos que entienden lo torpe de mi caminar y la poca firmeza de mi pulso.
Benditos sean aquéllos que comprenden que ahora mis oídos se esfuerzan por oír las cosas que ellos dicen.
Benditos sean aquéllos que parecen comprender que mis ojos están empañados y mi sentido del humor es limitado.
Benditos sean aquéllos que disimulan cuando derramo el café sobre la mesa.
Benditos sean aquéllos que con sonrisa amable se detienen a charlar conmigo por unos momientos.
Benditos sean aquéllos que comprenden mis fallas de memoria y nunca me dicen "ya has repetido la misma historia dos veces".
Benditos sean aquéllos que saben despertar recuerdos de um pasado feliz.
Benditos sean aquéllos que me hacen saber que soy querido y respetado y que no estoy solo.
Benditos sean aquéllos que saben lo difícil de encontrar fuerzas para llevar mi cruz.
Benditos sean aquéllos que con amor me permiten esperar tranquilo el día de mi partida.

Asociación Pro-Hogar Bolívar

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